sábado 10 de diciembre de 2011

Erich W. Korngold: "Anthony Adverse"


Después de mucho tiempo en el dique seco, por otra parte obligado ya que mi deseo era sólo incluir 365 bandas sonoras clave no sólo en mi vida sino en la historia del cine, retomo la senda de la mano de uno de los más importantes e influyentes autores del siglo XX: Erich Wolfgang Korngold. En realidad, comienzo con el compositor autro-húngaro (hoy sería checo) porque repasando el blog he comprobado que sólo he incluido dos de sus trabajos para la pantalla grande. Ahora reparo la 'afrenta' con un tercer score, Anthony Adverse (El caballero Adverse), compuesto en 1936, justo antes de The prince and the pauper (El príncipe y el mendigo). Korngold, siguiendo la línea que caracterizará toda su breve pero intensa obra (18 scores en poco más de una década), compuso una partitura llena de su peculiar sentido de lo enfático, aplicando al romanticismo aún más énfasis, pero que parece en esta ocasión diluirse de manera sublimente sutil a través de suaves melodías de tono operístico cuyo componente amoroso hace de Anthony Adverse una banda sonora de arrebatada belleza.

Orquestadores: Hugo Friedhofer & Milan Roder.

miércoles 10 de noviembre de 2010

Día 365: "Ben-Hur" de Miklós Rózsa (1959)

En la escena cumbre de Ben-Hur, aquella en la que los dos protagonistas se preparan para iniciar la mítica carrera de cuadrigas, Messala le dice a Judah Ben-Hur "El gran día ha llegado", afirmación que puede servir de perfecta introducción a la última banda sonora de este apasionante viaje en el tiempo que ha supuesto BSO 365.
La película de William Wyler, ganadora de 11 Oscar en la ceremonia de 1960, es el ejemplo perfecto de cine histórico clásico, en el que imperaba lo recargado y majestuoso pero sin desvirtuar lo mesurado. La irregular novela de Lew Wallace fue adaptada a la gran pantalla en tres ocaciones: la citada de Wyler además de dos versiones mudas, las realizadas en 1907 y 1925. La historia de la amistad del romano Messala y el judío Judah Ben-Hur, amigos desde la infancia pero que acaban convirtiéndose en irreconciliables enemigos cuando Messala, en su regreso a Palestina como jefe militar, le pide a Judah que traicione a su pueblo y éste, obviamente, se niega, provocando con ello la venganza del despiadado Messala, es reflejada por William Wyler con su habitual pericia en la descripción de profundos y graves melodramas, pero en esta ocasión reforzando además el componente espectacular tradicional de las superproducciones del Hollywood dorado.
En cuanto a la partitura de Miklós Rózsa, plasma todo el vigor e ímpetu que ha caracterizado siempre la obra del músico húngaro. Es, en realidad, una perfecta síntesis de la misma, pues en Ben-Hur expresa su radiante entusiasmo en la descripción de situaciones, especialmente ricas en detalles en el argumento del guion escrito por Karl Tunberg.
Muchas han sido las ediciones publicadas hasta le fecha de la banda sonora, destacando dos: la realizada por el propio compositor para el sello Decca en 1977 (dirigiendo a la excepcional National Phiharmonic Orchestra londinense - imagen -), y la editada en 1996 por Rhino con la práctica totalidad del score (y que ha sido reeditada muy recientemente).
Resulta muy complejo destacar algún tema en concreto de toda la partitura de Rózsa, pero tomando como emotiva referencia (fue mi primer vinilo de importación junto a Vertigo de Bernard Herrmann) la versión de la National Philharmonic, los treces cortes que conforman dicha edición son todos ellos perfectos modelos de toda la obra. Desde el grandioso Fanfare to Prelude (Main titles) hasta los profundamente trágicos Leper's search for the Christ, The burning desert, Rowing of the galley slaves y Procession to Calvary, pasando por los que confirman a Rózsa como maestro de música ceremoniosa (Arrius' party, Parade of the charioteers), pero sin olvidar aquellos que muestran su gran sensibilidad (Star of Bethlehem and Adoration of the Magi, Friendship, Return to Judea, Ring of freedom, The mother's love, Miracle and Finale), todos ellos conforman una banda sonora impecable, un monumento musical, en definitiva, inmortal y conmovedor.

Orquestadores: Eugene Zador & Miklós Rózsa (no acreditados).










martes 9 de noviembre de 2010

Día 364: "Legend" de Jerry Goldsmith (1985)

Entre la entrañable Explorers y la prescindible aunque entretenida King Salomon's mines, Jerry Goldsmith compuso la que es para muchos su obra cumbre: Legend. La película del irregular Ridley Scott, con el que ya había trabajado con anterioridad en 1979 en Alien (de ingrato recuerdo para el músico californiano por el incoherente montaje final del filme), no tuvo en su momento la repercusión que merecía una producción de tan innegable calidad. Para Goldsmith supuso todo un reto artístico el hecho de recrear melódicamente una historia de hadas, duendes, princesas y seres perversos. Para ello recurrió a su poderoso talento como creador de motivos sólidos y majestuosamente enfáticos, pero siempre desde una línea temática más próxima al tradicional 'toque Hollywood' que a los cánones del cine comercial en el que imperaba lo electrónico. De hecho, y debido a los resultados negativos en los pases previos al estreno norteamericano, los productores tomaron el camino más corto y, por extensión, menos profesional: eliminar la partitura ejemplar de Goldsmith por la compuesta (es un decir) por Tangerine Dream, quien escribió para la ocasión un score sin carisma y a años luz de la grandeza del firmado por el genio angelino.
Temas como las canciones My true love's eyes y Living river, junto a The armour, The ring, Re-united o muy especialmente The dress waltz, constituyen el alma de una pieza sinfónica de sublime delicadeza, síntesis del estilo de un autor sin igual en la historia del cine.

Orquestador: Alexander Courage.






lunes 8 de noviembre de 2010

Día 363: "Jesus Christ Superstar" de Andrew Lloyd Webber & Tim Rice (1973)

Desde The likes of us, escrita, junto al letrista Tim Rice, cuando tan sólo tenía 17 años (1965), hasta la reciente Love never dies, la obra del compositor londinense Andrew Lloyd Webber se ha caracterizado por ser una de las más exitosas dentro del difícil mundo del musical teatral. Cats, Evita, The phantom of the opera, Starlight Express o Sunset Boulevard reflejan el talento de un músico dotado especialmente para las melodías de fácil retentiva.
Webber, a pesar de su carisma mediático, no ha tenido demasiada fortuna en la escritura de scores cinematográficos. Gumshoe y, en especial, Odessa conforman una filmografía paradójicamente pobre en ideas y de baja calidad artística, si se relaciona con las magistrales composiciones citadas.
Su obra de mayor repercusión fue compuesta cuando tenía 22 años: Jesus Christ Superstar (Jesucristo Superstar). Adaptada a la gran pantalla por Norman Jewison en 1973 y protagonizada por unos excelentes vocalistas como Ted Neely, Carl Anderson e Yvonne Elliman, la película, al igual que la representación teatral, constituyó en su momento un notorio éxito de crítica y público, que se postergó en las sucesivas reposiciones que tuvieron lugar en los 80 y 90. La partitura de Webber, mezcla de rock, sinfonismo y unas muy oportunas pinceladas propias de la comedia musical, resulta una pieza apasionada e intensa, sin resquicios. Muchas de sus canciones son ya, hoy en día, auténticos clásicos de la cultura popular; Heaven on their minds, Hosanna, I don't know how to love him, Gethsemane (I only want to say) o Superstar ofrecen todo un recital de elegancia y energía que se ve reforzado por el magnífico texto del letrista Tim Rice, quien acaba otorgando a Jesus Christ Superstar el aire operístico tan poco habitual en el género musical.

Orquestadores: Andrew Lloyd Webber & Angela Morley.
Adaptación y dirección de orquesta: André Previn.


domingo 7 de noviembre de 2010

Día 362: "Poltergeist" de Jerry Goldsmith (1982)

Steven Spielberg es conocido por su labor de director y productor, y mucho menos por sus guiones. Ello es debido, quizás, a que sólo ha escrito tres para la gran pantalla: Close encounters of the third kind, Poltergeist y A.I. (Artificial Intelligence). En el caso de Poltergeist (Poltergeist: Fenómenos extraños), Spielberg cedió la claqueta a Tobe Hooper, pero problemas surgidos durante el rodaje provocaron que al final tuviera que terminar él mismo la película.
Para subrayar musicalmente la historia contrató al que siempre consideró como el segundo compositor cinematográfico más importante (después, como es obvio observando su filmografía, de John Williams): Jerry Goldsmith. El genio californiano acabó firmando una de sus innegables obras maestras, llena de momentos que mezclan con envidiable firmeza lo tonal y lo atonal.
Poltergeist es un score sin ninguna fisura. Desde su juguetón Main title hasta la célebre canción infantil de los títulos finales, pasando por temas tan contundentes sinfónicamente hablando como The tree o Rebirth, toda la banda sonora contiene ese estilo inconfundible de Goldsmith que le ha situado en el Olimpo de la historia del cine por su creatividad y, muy especialmente, por su capacidad de adaptación a todo tipo de argumentos.

Orquestador: Arthur Morton.

sábado 6 de noviembre de 2010

Día 361: "King Kong" de John Barry (1976)

Desde Beat girl en 1959 hasta Enigma en 2001, John Barry ha compuesto más de 100 bandas sonoras. Algunas de ellas forman parte de lo mejor de la música de cine, aunque sólo sea por su gran carisma; es el caso de Born free, Out of Africa, Dances with wolves, Robin and Marian, The lion in winter, Chaplin o la mayoría de la serie de James Bond.
Su elegancia y refinamiento dominan su filmografía, y aunque su estilo repetitivo le ha provocado más de una airada crítica, no cabe duda de que todos los aficionados, en mayor o menor medida, nos hemos sentido seducidos por sus melodías satinadas.
En 1976 fue contratado por el singular productor italiano Dino de Laurentiis para componer la partitura del remake de King Kong. Tan arriesgada aventura acabó convirtiéndose en un moderado fracaso comercial, pero, sobre todo, crítico. A pesar de los defectos propios de un filme de estas características, King Kong es una película de género muy loable, en el fondo por su contenido sentido del espectáculo.
El score de Barry se adentra en lo melodramático, pese a sus inevitables incursiones románticas (Maybe my luck has changed), y refuerza el lado más heroico de la historia escrita por Lorenzo Semple Jr. Cortes como Arrival on the island, Full moon domain o Sacrifice muestran la capacidad del artista británico a la hora de describir la tragedia de unos personajes luchando por su supervivencia.
Si las otras dos versiones con música de Max Steiner y James Newton Howard hacían gala de un estilo abiertamente sinfónico, la escrita por Barry se decanta por una visión menos recargada y sí más elegante.

Orquestador: Albert Woodbury (no acreditado).




viernes 5 de noviembre de 2010

Día 360: "The pride and the passion" de George Antheil (1957)

Autor de apenas 30 scores cinematográficos, el músico estadounidense George Antheil es toda una rara avis dentro de la Industria. La mayoría de sus bandas sonoras son muy poco conocidas no sólo entre el gran público sino también entre los propios aficionados, a excepción de Siroco, Not as a stranger y, sobre todo, The pride and the passion (Orgullo y pasión). La arriesgada y espectacular producción de Stanley Kramer, con el que Antheil ya había colaborado en su primera película (la mencionada Not as a stranger) dos años antes, es un interesante fresco histórico ambientado en la España de 1810 en plena Guerra de la Independencia.
La partitura está estructurada en dos partes: por un lado, las melodías de tonalidad española, en la que se percibe la influencia de autores clásicos como Joaquín Turina, Maurice Ravel o Manuel de Falla; y, por otro, los temas centrados en la acción del filme y que respiran el influjo de artistas coetáneos de la talla de Alex North, Dimitri Tiomkin o Miklós Rózsa. Así, The pride and the passion evoca lo mejor de todos ellos, pero con la personalidad y el carácter de un músico de intenso academicismo que vio truncada súbitamente su carrera dos años después del estreno del filme de Kramer.

Orquestador y director: Ernest Gold.


jueves 4 de noviembre de 2010

Día 359: "Sommersby" de Danny Elfman (1993)

Desde Forbidden zone en 1982, Danny Elfman ha forjado una carrera meteórica que se ha visto aún más reforzada por sus internacionalmente conocidas melodías para The Simpsons y Batman (serie animada y película en este último caso). Pero su obra va mucho más allá que una serie de temas; partituras como Darkman, Nightmare before Christmas, Instinct, Sleepy Hollow, Big fish, The corpse bride o Charlie and the Chocolate Factory muestran el talento de un autor cuya mayor virtud es su apasionada vehemencia.
Entre la épica Batman returns y la mítica Nightmare before Christmas, el compositor californiano escribió la música para el remake norteamericano de Le retour de Martin Guerre, Sommersby, un singular score que combina las tonalidades clásicas del western con aquellas deudoras del estilo melancólico de Bernard Herrmann. Pero Elfman imprime a su creación de una personalidad propia, resultando en definitiva una banda sonora profundamente sosegada, sensible, y que conmueve gracias a un moderado sentido de lo contenido.

Orquestadores: Steve Bartek, Philip Giffin & Thomas Pasatieri.

miércoles 3 de noviembre de 2010

Día 358: "The quiet man" de Victor Young (1952)

Desde 1932 (The Sign of the Cross) hasta 1957 (Omar Khayyam), Victor Young compuso más de 200 bandas sonoras cinematográficas, recibiendo en su dilatada carrera en Hollywood 21 nominaciones al Oscar y una única estatuilla, concedida a título póstumo en 1957 por Around the world in 80 days. Scores como Scaramouche, Samson and Delilah, For whom the bell tolls, Written on the wind, Johnny Guitar, Yuma o The left hand of God son fiel reflejo de un artista con mayúsculas y modelo a seguir para las generaciones actuales, un tanto perdidas creativamente hablando.
Entre la citada Scaramouche y The story of Will Rogers, el músico nacido en Chicago compuso una de sus obras más representativas: The quiet man (El hombre tranquilo). El filme del gran John Ford, uno de los clásicos imperecederos del séptimo arte, permanece como una obra lúcida y llena de encanto, que con el paso del tiempo parece no querer envejecer. Algo similar sucede con la partitura de Young, cuyo carácter bucólico se ve reforzado por el empleo de melodías tradicionales irlandesas. Pero The quiet man no es una mera adaptación de temas populares, sino más bien un emocionado homenaje a una tierra y a unas gentes cuya placidez y honestidad fortalecen el espíritu de la creación del inolvidable y añorado Victor Young.

Orquestadores: Léo Arnaud, R. Dale Butts, Sidney Cutner, Leo Shuken & Stanley Wilson (no acreditados).
Canciones: I'll take you home Kathleen (Thomas P. Westendorf) & The isle of Innisfree (Richard Farrelly).


martes 2 de noviembre de 2010

Día 357: "Doctor Zhivago" de Maurice Jarre (1965)

Desde 1957 con Le feu aux poudres hasta el telefilme de 2001 Uprising el compositor lyonés Maurice Jarre escribió más de 160 bandas sonoras, algunas de ellas innegables obras maestras del séptimo arte, como por ejemplo Lawrence of Arabia, Tai-Pan, Moon over Parador, A passage to India o, cómo no, Doctor Zhivago. La espectacular superproducción del cineasta británico David Lean, un magnífico fresco sobre la Revolución rusa, permanece como un clásico imperecedero que se vio en gran medida beneficiado por la música de Jarre.
Todo el score, desde sus dos temas iniciales, Overture y Main title, hasta aquellos que pese a su apariencia de incidentales son, en el fondo, un modelo de eficiencia melódica, tales como Interior student café, Tonya and Yuri arrive at Varykino o Lara reads her poem, resulta una obra de extraordinaria belleza. Además, Doctor Zhivago puede presumir de ser una de las bandas sonoras orquestales más vendidas de todos los tiempos, siendo su célebre Lara's theme (cuya ardua elaboración le supuso a Jarre más de un quebradero de cabeza) todo un referente del melodrama romántico.

Orquestadores: Maurice Jarre & Léo Arnaud (no acreditados).
Balalaika interpretada por Bob Bain.




lunes 1 de noviembre de 2010

Día 356: "It's a wonderful life" de Dimitri Tiomkin (1946)

It's a wonderful life (¡Qué bello es vivir!) es, sin duda alguna, uno de los grandes clásicos de la historia del cine, y un auténtico icono de las fiestas navideñas. La película de Frank Capra resalta lo mejor y lo peor de la sociedad, y lo hace mediante una fábula que bordea en más de un momento lo lacrimógeno y ridículo, pero sorteados con una sutileza que sólo los grandes artistas poseen.
La partitura original de Dimitri Tiomkin sufrió, sin embargo, más de un avatar a la hora del montaje final. Capra, descontento con algunos pasajes de la música, decidió, a espaldas del artista ucraniano, dejar en el tintero parte del score en beneficio de piezas clásicas y populares. Así, la banda sonora que se puede escuchar en el filme resulta un tanto deslavazada y hasta inconexa. Por fortuna, David Newman rescató en 1988 el score de Tiomkin editándolo gracias al sello Telarc.
Interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra londinense, la partitura se muestra en todo su esplendor y manifiesta el genio de un artista especialmente dotado en las recreaciones sentimentales. It's a wonderful life hace gala de una sensibilidad inusual, pero ello no evita que en más de un momento Tiomkin imprima a su creación una coloración lóbrega que refuerza el dramatismo de la acción.

Orquestadores: Herschel Burke Gilbert, Paul Marquardt, Nathan Scott & David Tamkin.
Canciones: Buffalo Gals & Twinkle, twinkle, little star (John Hodges).

domingo 31 de octubre de 2010

Día 355: "The black cauldron" de Elmer Bernstein (1985)

Cerca de 250 títulos, entre 1951 y 2002, conforman la longeva y fructífera carrera cinematográfica de Elmer Bernstein. Discípulo de grandes compositores como Aaron Copland, Jerome Moross o Alex North, el músico neoyorquino siempre dotó a sus creaciones de un agudo academicismo deudor a su vez de la tradición jazzística norteamericana. Su afirmación en Hollywood le llegó en 1956 con la epopeya de Cecil B. de Mille The Ten Commandments, a la que seguirían otras bandas sonoras que hoy en día se han convertido en auténticos clásicos de los 50 y 60, tales como Anna Lucasta, The buccaneer, To kill a mockingbird, The magnificent seven o Hawaii.
En las siguientes décadas Bernstein se reafirmó como autor de enorme carisma cuyo eclecticismo le hizo ser considerado como uno de los grandes de todos los tiempos. En 1985 fue contratado para escribir el score de la producción animada Disney The black cauldron (Taron y el caldero mágico). La película de Ted Berman y Richard Rich fue en su momento un injusto fracaso comercial y crítico, quizás por situarse a contracorriente dentro del género familiar al contar una historia que no evitaba lo sombrío del cine fantástico. La partitura mezclaba las tonalidades amables típicas de la factoría Disney (reflejadas en la obra mediante las retóricas ondas martenot) con aquellas que reforzaban el componente lúgubre, dando como resultado una banda sonora valiente y decidida, y, en el fondo, de un clasicismo reconfortante.

Orquestador: Peter Bernstein.
Ondas martenot: Cynthia Millar.


sábado 30 de octubre de 2010

Día 354: "The prince of Egypt" de Hans Zimmer, Klaus Badelt, Harry Gregson-Williams, Rupert Gregson-Williams & Stephen Schwartz (1998)

Más de 100 títulos en tan sólo 26 años de carrera profesional muestran con claridad la singular capacidad creativa del compositor germano Hans Zimmer. Pionero, en cierta manera, en la combinación de música electrónica y orquestal, sus scores figuran no sólo entre los más reputados sino también entre los más vendidos. Paper house, Rain man, Black rain, Driving Miss Daisy, Pacific Heights, Backdraft, The lion king, Crimson tide, Muppet Treasure Island o Nine months confirman que durante sus primeros diez años compuso posiblemente sus mejores creaciones, aunque con posteriodad, pese algún que otro altibajo más o menos inevitable en un autor de su fertilidad, también firmó partituras notables como Gladiator, Pearl Harbor, Spirit, Spanglish, Tears of the sun o The prince of Egypt (El príncipe de Egipto). Esta última es una banda sonora que se apoya en la fastuosidad del mundo faraónico en oportuna combinación con el bíblico. Dicha simbiosis melódica convierte a The prince of Egypt en una obra francamente seductora y majestuosa, en especial en los vistosos momentos de la acción centrados en la descripción de situaciones llamativas y recargadamente dramáticas.
Pero Zimmer, como ha sido casi siempre característico en su filmografía, se ve acompañado en su aventura musical de otros compositores, en concreto Klaus Badelt, Harry Gregson-Williams y Rupert Gregson-Williams, quienes aportan su eficiente grano de arena artístico en las escenas secundarias, al mismo tiempo que Stephen Schwartz con sus pegadizas canciones.

Orquestadores: Bruce Fowler, Erik Lundborg, Ladd McIntosh, Yvonne S. Moriarty & Bill Conn.

viernes 29 de octubre de 2010

Día 353: "The Passion of the Christ" de John Debney (2004)

Si algo caracteriza a John Debney es su capacidad de adaptación a todo tipo de géneros. Terror (I know what you did last summer, The relic), ciencia-ficción (Star Trek: The next generation, Predators, Zathura), aventuras (The Cutthroat Island), familiar (Inspector Gadget), melodrama romántico (Valentine's day), comedia (Old dogs, Elf) o fantástico (Spy kids) demuestran su conciliación de estilos e historias de muy diversa procedencia, en un alarde creativo poco común.
Su banda sonora de mayor repercusión es The Passion of the Christ (La Pasión de Cristo). La película de Mel Gibson es un emotivo y elegíaco relato cinematográfico de los últimos días en la vida de Jesús, narrados desde una pasión ciertamente conmovedora. Debney, consciente de que se encontraba ante un material que le brindaba múltiples posibilidades, se decantó por una partitura arriesgada y sólo en determinadas ocasiones predecible en lo melódico.
The Passion of the Christ es una obra además en la que sobresale una percusión que enfatiza el componente tradicional y localista, pero sin resultar opresiva. Sin embargo, el músico californiano no olvida que la historia es, en realidad, un canto a la libertad y al amor, reflejado con singular belleza en el sensible tema Mary goes to Jesus.

Orquestadores: Jeff Atmajian, Frank Bennett, Lesli Carroll, Brad Dechter, Benjamin Beladi & Mike Watts.

Música adicional: Jack Lenz.


jueves 28 de octubre de 2010

Día 352: "City of Ember" de Andrew Lockington (2009)

Desde 1998 con el telefilme At the end of the day hasta la serie Sanctuary, el músico canadiense Andrew Lockington se ha abierto paso con firmeza entre los innumerables e incipientes compositores cinematográficos y televisivos que invaden salas y hogares de medio mundo. Scores como Journey to the Center of the Earth o Skinwalkers nos muestran a un joven autor (36 años) de sólida formación que hace gala de un estilo abiertamente sinfónico que, pese a su carencia de innovación, se merece todos los aplausos por su ímpetu clásico.
Su banda sonora más importante hasta la fecha es City of Ember (City of Ember: En busca de la luz), ambicioso proyecto producido por Tom Hanks y basado en la primera novela de la tetralogía escrita por Jeanne Duprau, y que hace dos años constituyó un sonoro, y en cierto modo injusto, fracaso comercial. La partitura de Lockington, muy eficiente y de refrescante espectacularidad, se abre con un Main title (archivo de audio) que sirve de motivo central y que describe, con atinado sentido de lo enfático, una aventura que mezcla hábilmente lo fantástico y lo realista. Dicho letimotiv abre paso a una sucesión temática que refuerza el tono épico del conjunto y que no esconde su gratificante vehemencia.

Orquestador: Nicholas Dodd.
Música adicional: Douglas Pipes.



miércoles 27 de octubre de 2010

Día 351: "Hook" de John Williams (1991)

Compuesta entre la navideña Home alone y la comprometida musical y políticamente JFK, Hook (Hook: El capitán Garfio) puede ser considerada como la obra definitiva de John Williams. La aventura personal (que a punto estuvo de convertirse en desventura) del cineasta Steven Spielberg resulta una película amable y simpática, pero excesiva en su casi descarada retórica, ya que su deseo de conmover 'a toda costa' acaba lastrando una cinta que debería haber sido mucho más moderada.
Williams, por su parte, se adentró en el universo mágico de J. M. Barrie a través de una composición que resalta tanto lo ilusorio como lo lúdico, pero sin dejar de lado una realidad que sirve de componente alejado de lo fantástico. Así, Hook hace gala de un vigor melódico pocas veces alcanzado en la música cinematográfica, y que demuestra que el maestro neoyorquino ha sido y sigue siendo el compositor más dotado en cuanto a la creatividad se refiere.
La banda sonora es un auténtico festival de luces y colores tonales, dando fe de este esplendor temas como Prologue, The flight to Neverland, The banket, The ultimate war o The never feast. Pero de entre todos los que conforman el score hay uno que, por su increíble belleza, preside este espectáculo cromático: You are the Pan, el más emotivo e inspirado de toda la filmografía de John Williams, pese a su semejanza con True confessions de Georges Delerue.
Nota: gracias a Jota por la aclaración.

Orquestadores: Angela Morley (no acreditada), Alexander Courage & John Neufeld.
Texto de las canciones: Leslie Bricusse.









martes 26 de octubre de 2010

Día 350: "Predator" & "Predator 2" de Alan Silvestri (1987-90)


Desde The doberman gang en 1972 hasta la reciente The A-Team, Alan Silvestri ha compuesto más de 100 bandas sonoras para el cine y la televisión, en las que, a través de un estilo enérgico y pegadizo, ha demostrado ser uno de los autores más carismáticos de los últimos 30 años.
Entre las comedias Outrageous fortune y Overboard, Silvestri compuso la partitura del filme de acción de John McTiernan Predator (Depredador), del que también escribiría su prescindible secuela tres años después, Predator 2. Partiendo de un Main title que es ya, hoy en día, todo un referente de su carrera, el músico neoyorquino elaboró una creación cuya intensidad y dramatismo han marcado, en cierta manera, los cánones del género. Es una melodía apoyada en una poderosa instrumentación, de la que sobresale la percusión, elemento primordial de toda la banda sonora y que refuerza el carácter selvático de la trama.
Para su mencionada continuación, Predator 2 (Depredador 2), Alan Silvestri retomó la práctica totalidad de los temas de la película original, pero dotándolos en esta ocasión de más brillo y solidez orquestal. Es una banda sonora de producción más cuidada en la que, pese a las importantes carencias del filme, el score parece querer relucir un producto alejado de toda originalidad.

Orquestador: James B. Campbell.




lunes 25 de octubre de 2010

Día 349: "The 3 worlds of Gulliver" de Bernard Herrmann (1960)

Journey to the center of the Earth, The 7th voyage of Sinbad, The 3 worlds of Gulliver, Mysterious island y Jason and the argonauts forman cinco filmes cuyo nexo de unión es la música de Bernard Herrmann. Los cuatro últimos, además, se relacionan entre sí por haber sido producidos por Charles H. Schneer, quien tiene en su haber otras películas del género fantástico como It came from beneath the sea, The valley of Gwangi, The golden voyage of Sinbad o Class of the titans.
En 1960 Herrmann compuso la partitura para The 3 worlds of Gulliver (Los viajes de Gulliver), y en ella el maestro neoyorquino dio rienda suelta a su pasión por lo clásico, dotando al filme de Jack Sher de una vitalidad y lucidez que lo acaban convirtiendo en un producto que rinde sincero homenaje a la novela de Jonathan Swift. Temas como Minuetto, The lovers, Trio refrain, Duo, Happiness o el inmortal Overture hacen gala de una delicadeza y sensibilidad realmente conmovedoras. Herrmann siempre mostró durante su carrera una especial predilección por las tonalidades apasionadas cuyo romanticismo evocaba una personalidad llena de luminosidad.
Con The 3 worlds of Gulliver el aficionado asiste a un espectáculo musical muy pocas veces sentido en la historia del cine. Es una pieza cuya sobriedad no elude lo colorista y fastuoso, formando un conjunto de envidiable belleza.

Orquestador: Bernard Herrmann.
Canciones: Gentle love & What a wonderful, wonderful, wonderful fellow is Gulliver, de George Duning (música) y Ned Washington (texto).






domingo 24 de octubre de 2010

Día 348: "Harry Potter and the Order of the Phoenix (VG)" de James Hannnigan (2007)

Especialista en componer la música para videojuegos (Lord of the Rings:Aragorn's quest, Brute force, FIFA Soccer manager, Harry Potter and the Half-Blood Prince, Reign of fire,...), James Hannigan es posiblemente el más destacado autor del género, debido a un estilo que mezcla con gran pericia lo majestuoso y lo ambiental. Esta simbiosis entre épica e incidentalidad hace que sus partituras multimedia huyan de lo más previsible, es decir, de tonos electrónicos que encorseten el producto final.
Si en Harry Potter and the Half-Blood Prince, su obra maestra hasta el momento, ya daba muestras de su talento en las composiciones de gran ambición orquestal, con Harry Potter and the Order of the Phoenix (Harry Potter y la Orden del Fénix) el joven músico británico deja de nuevo en evidencia al score cinematográfico de Nicholas Hooper, mucho más conservador desde el punto de vista melódico. Hannigan sorprende en cada uno de los 28 temas que conforman la banda sonora, pues no se deja seducir por la tradición actual de escribir música en forma de variaciones constantes a partir de un tema principal; más bien todo lo contrario. En Harry Potter and the Order of the Phoenix concede a cada uno de los cortes una personalidad propia, muy del estilo de John Williams (no en vano es su máximo referente), dotando en definitiva a la obra de un carácter y carisma muy poco comunes en el mundo de los videojuegos.

Música adicional: Evan Jolly & Jeremy Soule.




sábado 23 de octubre de 2010

Día 347: "Anne of the thousand days" de Georges Delerue (1969)


Desde 1950 con Le mystère du quai de Conti hasta 1992 con Rich in love, el músico y genio de la melodía sensitiva Georges Delerue compuso más de 300 bandas sonoras para el cine y la televisión. Sus obras, ejemplo casi perfecto de sencillez y lirismo, han traspasado todas las fronteras, siendo considerado, en su momento y hoy en día, como uno de los compositores más importantes de la historia de la música de cine.
En la década de los 60 empezó su particular relación amorosa con el cine británico y norteamericano, en oportuna y nunca abandonada conjunción con la cinematografía de su país natal, Francia. Scores como La peau douce o Le mépris, así como A man for all seasons o Our mother's house, son fiel reflejo del estilo academicista y notablemente clásico de Delerue, un auténtico devoto del Barroco.
En 1969 escribió la partitura para la superproducción histórica Anne of the thousand days (Ana de los mil días), biopic más o menos realista de la lujuriosa y violenta relación entre Enrique VIII y Ana Bolena. Para ambientar musicalmente la película de Charles Jarrott, Delerue se decantó por un score de innegables influencias renacentistas y barrocas, pero sin alejarse demasiado del componente incidental propio del género.
Además, en la edición discográfica (sólo publicada hasta la fecha en vinilo) se incluyen temas de autores como Thomas Tallis o William Byrd, que refuerzan el componente objetivo de la película, en una combinación que no desentona y que reafirma la solidez de una obra profundamente contenida.